Ayudar a un corredor más lento: una experiencia que no olvidaréis

Por May Luján - 26/01/2017

Te vistes sin ninguna presión. Unas mallas o pantalones cualquiera, una camiseta en la que no reparas mucho, las zapatillas y el resto de complementos. Casi sin mirar el circuito por donde transcurre, llegas a la línea de salida, esperas el pistoletazo o cuenta atrás y ¡a correr! Todo es fácil ese día.

Y en eso que, de repente, miras a la persona con la que has ido a esa carrera. Mientras tú sonríes, vas con el máximo relax y disfrutando, la persona de tu lado tiene otra expresión. La concentración brilla en su cara, mirando al frente, con semblante de “estoy haciendo algo grande, lo voy a conseguir”. Seguro que ha elegido los pantalones y la camiseta concienzudamente, y lleva un pulsómetro que no deja de mirar. Puede que se conozca al dedillo el trazado y cada minuto de carrera le supone un reto superado. Está a tope, al 100%. Está superando un difícil reto.

La empatía con el otro corredor

Cuando decidiste correr esa carrera con tu amigo o amiga, quizás no reparaste en la diferencia de nivel que existe entre vosotros. Un corredor más rápido que el otro, con más o menos diferencia de nivel, significa que uno de los dos está superando un reto, haciendo una gran hazaña, mientras el otro puede estar llevando a cabo casi un rodaje más, sin mayor problema.

Y he aquí la necesidad de empatizar con la situación del corredor más lento. Es necesario que tú, corredor experimentado, corredor que es capaz de entrenar cualquier día al mejor ritmo de carrera de tu compañero, entres en su pequeño mundo y veas la carrera con sus ojos.

Quizás para él o ella sea una búsqueda de su mejor marca personal en 10 kilómetros, quizás sea simplemente hacer una buena carrera tras tiempo sin entrenar, o superar su primer medio maratón, o esa carrera corta del circuito de tu ciudad. Sea lo que sea, es un reto, sus pulsaciones van a tope, su respiración, si la escuchas, va acelerada. Así que, es momento de poner toda tu experiencia a su servicio.

Una gran carrera es una experiencia inolvidable

Para empezar, necesitáis un plan de carrera. Nada de ir a lo loco a ver qué sale. Si no lo habéis podido hacer antes, sí que sería interesante marcar un ritmo nada más salir y saber que ese ritmo se podrá aguantar dando el resultado que buscáis.
La parte psicológica también es importante.

Es necesario tener la moral alta. Saber que a meta vais a llegar, sí o sí, y que por lo tanto, lo debéis hacer lo mejor que podáis. Convencer a la otra persona de que sí que puede superar ese reto y, a la vez, no suponer una carga mental o emocional es la labor del acompañante experimentado. Divídele la carrera en pequeñas metas y cuéntale cómo las va superando, de vez en cuando cuéntale algo de fuera de la carrera para que su mente se evada, etc.

Tú llevas el freno de mano. De ti, corredor experimentado, depende que, en ocasiones, no os emocionéis tanto como para adelantar a esa otra pareja que lleváis delante, o a intentar rebajar unos segundos más cuando ya no es necesario y esos cambios de ritmo os echen por tierra todo el trabajo. Igualmente, cuando tengas que soltar el freno y dejar que lleve su velocidad de crucero, también deberás saber que se puede conseguir.

Control de los detalles. Depende de la experiencia de tu compañero/a de carreras, le serás útil en pequeños detalles como cogerle el agua del avituallamiento para que no se desvíe, entrar correctamente en el lugar adecuado del cajón de salida (ni muy delante ni muy detrás), conocer el trazado y el ritmo adecuado que se puede llevar en algún momento determinado, etc.
Así que, recordad, empatizar cada uno con el otro, ayudaros sin agobiaros y, sobre todo, controlad esa gran nave que es el éxito en una carrera y que tantas funciones diferentes tiene y cualquiera de ellas la podemos activar cuando no toca y echarlo todo a perder.

Que cruzar la meta sea algo especial. Por fin llega la línea de meta, la ansiada llegada. Haced que sea especial. Daos la mano, sonreíd, miraos a los ojos, abrazaros tras la llegada y, por supuesto, buscad algún fotógrafo que inmortalice el momento. Haced especial esa llegada, porque ha sido un reto que habéis conseguido juntos el/la un@ junto al otr@.

Es una enorme experiencia conseguir un logro en una carrera, que te elijan a ti para que les acompañes ese día es una gran responsabilidad y un día que no olvidaréis. A disfrutarlo.



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