Como recuperarse anímicamente de una mala carrera

Por Pedro Fernández López para carreraspopulares.com - 13/11/2018

Bueno, como veis el título es muy hipnotizador. Hay varias palabras que estaría muy bien desglosar y, como vamos a hablar de la recuperación anímica y no física, además será muy interesante definir la palabras:

Recuperarse: “Volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía.”
Mala: RAE: “De valor negativo, falta de las cualidades que cabe atribuirle por su naturaleza, función o destino.”

Antes de comenzar es necesario aclarar que dentro del término “carrera” va incluido el entrenamiento también, no solo el día de competición.

Vamos a ello. Como podéis sacar conclusión de las definiciones, lo que tratamos de conseguir es volver a un estado anímico que ya teníamos antes de una carrera (entendida como la acción de correr, no de competir. Me voy a parar aquí porque este es el núcleo de la cuestión, su parte importante. Quiere decir que tenemos un referente positivo de estado anímico, con el que nos comparamos y por lo tanto podemos decir que después de hacer una carrera, no estamos anímicamente bien. Lo hemos comparado con un estado anterior, más o menos constante, real o no (luego os explicaré esto), y por lo tanto podemos decir que no estamos igual o mejor que en ese momento anterior. Tener un estado referente positivo es muy bueno, no solo para el entreno, sino para cualquier parte de nuestra vida.

Os animo que busquéis estados de referencia positivos y que los actualicéis. Uno de los mayores errores en inteligencia emocional, por ejemplo, es establecer referentes positivos que en realidad no lo son, o son muy bajos. Comparto con vosotros una frase que escuche una vez, no sabría deciros de quién es, posiblemente de Victor Küpers, pero no estoy seguro: “la normalidad esta sobrevalorada”. Fijaros estados referentes positivos muy potentes, para poder utilizarlos en momentos más sensibles emocionalmente, pero esto es otro tema para otro día. Os decía antes que estos referentes positivos anímicos son reales. Es decir: llevo una serie de entrenamientos en los que estoy teniendo buenas sensaciones y eso hace que tenga un determinado estado de ánimo positivo.

Me paro aquí otra vez para compartir la diferencia entre emoción, sentimiento y estado de ánimo. Una emoción es una reacción psicofisiológica (engloba la parte psico, mente, y la parte física, es decir, toda emoción tiene una respuesta a nivel corporal). La emoción es instantánea y tiene una “corta duración”. El sentimiento es una emoción conceptualizada, por lo tanto ya tiene un marco temporal más amplio y es lo que empieza a determinar un estado de ánimo, que es un sentimiento que perdura mucho mas en el tiempo. Este sería el primer punto del artículo: me comparo con un estado anímico referente positivo que he mantenido durante la últimas carreras. Cuando tengo una carrera que por algún motivo generalmente externo (dolor físico, no cumplimiento de objetivo, malas sensaciones físicas) da lugar a emociones que no son las esperadas y las conceptualizas. Estas se transforman en sentimientos y si no las gestionas internamente, o no hagas pronto otra carrera “buena”, las convertirás en estado de ánimo que, comparado con el referente positivo, no es óptimo.

No siempre podemos acabar con la sensación de ser campeones
No siempre podemos acabar con la sensación de ser campeones

Otra posibilidad es que elimine de la ecuación el referente positivo, es decir, los anteriores entrenamientos. Pero que lo genere ese estado de ánimo referente, de forma ilusionaria, imaginativa, en forma de expectativa. Es decir, antes de la carrera espero realizarla de una forma determinada, tanto física como emocionalmente y si el resultado es otro, cuanto mayor sea la expectativa y por lo tanto la distancia entre lo esperado y la realidad, peor me encontraré animicamente, pasando de emoción a sentimiento y luego a estado de ánimo.

Por lo tanto lo ideal sería tener un referente positivo real (es lo que se llama la experiencia), que me ayude a equilibrar las expectativas y por lo tanto que la diferencia entre ellas y lo que suceda sea lo menos posible, así no tendré tanta caída anímica.

Unos tips que os pueden ser útiles:

1. Acepta(te) tal y como ha sido, tal como te has comportado. La emoción, el sentimiento es lo que es, no es ni bueno ni malo. Trata de ajustar tus expectativas, tus estados referentes, eso te da la oportunidad de conocerte más y manejar más tus recursos. Simplemente tienes una oportunidad de mejora, quizás no hayas sido realista con tus objetivos, con su ecología, con tu determinación, compromiso, etc. No te engañes y avanza.

2. Focalízate en los pensamientos positivos y controla los negativos. Al entender el proceso que he contado antes, tendrás la posibilidad de gestionarlo. Focaliza el pensamiento positivo: aprendizaje. Controla el negativo, tienes otros artículos disponibles donde he hablado sobre este tema.

3. Ten actitud positiva, utiliza la visualización, los mantras positivos, y ten en cuenta que estamos en contínuo aprendizaje y autodescubrimeinto. Esta situación no te está mostrando otra cosa que no sea un punto evolutivo y de entrenamiento tuyo.

4. Aprende a encajar tus autocríticas positivas: plantéate de forma real y directa qué es lo que ha generado esta diferencia entre la expectativa y la realidad y qué puedes hacer para mejorar.


Es un tema muy interesante que como veis es retador, espero aportaros algo de luz a pesar del espacio limitado.

SOBRE EL AUTOR

Pedro Fernández López
Desarrollo de Cualidades Humanas para el Alto Rendimiento Profesional

www.desarrolloformidable.es



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