Es el muro más temido, y el más frecuente. Cuando se nos agota el glucógeno muscular, poco tenemos ya que hacer. David Calle nos da la explicación fisiológica y maneras de intentar mejorar esa situación.
¿Unas pequeñas vacaciones? ¿Un periodo de mucho trabajo? Sea como sea, hay veces que dejamos los entrenamientos aparcados y no salimos a correr. Luego a veces cuesta volver a coger la rutina o incluso nos pasamos queriendo recuperar el tiempo perdido. Sigue estos consejos.
A la hora de prepararse para una carrera o una competición es importante tener en cuenta que el calentamiento es básico para mejorar nuestro rendimiento, además de conseguir otros muchos efectos positivos.
Hace algo más de un mes que pudimos salir a la calle a correr y no hay carreras a la vista. Hay que dar tiempo al cuerpo para que se adapte y hay que cuidar el número de kilómetros que hacemos. Podemos ya hacer cambios de ritmo y alguna sesión de intensidad, pero sobre todo por diversión.
Forman parte de las carreras. En ellos podemos beber o comer. Y cuando llegamos a meta, ya descansados, nos permiten recuperar algo de la energía perdida. Pero hay que saber cómo actuar ante un avituallamiento. Los consejos de Mario Trota os ayudarán.
La felicidad que genera salir a correr está causada por los niveles de leptina y su relación con la saciedad. Los humanos con niveles bajos de leptina tienen mayor motivación para ejercitarse y es más fácil que se sientan mejor después de correr.
No solo de correr vive el runner. Existen otras disciplinas deportivas que pueden beneficiarte a la hora de practicar la carrera a pie. Aprovechar otros deportes como la natación o el ciclismo te vendrán bien ya que desarrollarás y ejercitarás músculos que con el running tienes medio olvidados.