El amigo obsesionado con registrar sus entrenamientos
Por Mario Trota para carreraspopulares.com
Tengo un amigo que corre mucho. En todos los sentidos. Muy rápido y muchos kilómetros. No es que bata récords, no es un corredor de élite ni un devorador de ultras, pero si consideramos al corredor popular medio, mi amigo está bastante por encima. Tampoco sube a los podios habitualmente, pero para su edad no lo hace nada mal.
El caso es que mi amigo tiene una manía, y es que tiene que registrar todos los entrenamientos que haga. Aunque sea el rodaje más suave y de recuperación que haya. Tiene un reloj con Gps que conecta a una aplicación de móvil y lo tiene todo bien controlado y guardado.
Prepara sus actividades con mimo. Les pone un título, se toma una foto del entrenamiento y la sube a la aplicación, apunta sus sensaciones y todo queda ahí bien registrado con pelos y señales. Y lo sube a sus redes sociales. Luego, espera a que sus amigos le hagan comentarios o le den ‘me gustas’ virtuales.
En realidad no lo hace por postureo, lo hace por reafirmar sus sensaciones o por recibir un apoyo cuando lo necesita. Si ha hecho un mal entrenamiento, en su actividad pondrá el título: “Sensaciones horribles, entreno de mie***”. Y claro, los comentarios de sus amigos, sorprendidos por su ritmo, son más bien del estilo de: “¿Pero qué dices? ¡Ya me gustaría a mí tener esos ritmos en mi mejor día!”. Y así él se siente un poco mejor.
Dice que lleva la cuenta de todos los kilómetros que ha hecho corriendo en toda su vida. Bueno, empezó a correr hace unos ocho años. No son tantos. Dice que si sigue así en un par de años más habrá dado la vuelta al mundo. O sea, que habrá corrido tantos kilómetros como la circunferencia de la Tierra. Yo me pregunto para qué le vale eso, pero a él le parece un bonito objetivo.
El caso es que sus actividades registradas en la aplicación son su mejor tesoro. Las revisa continuamente cuando está preparando una carrera para saber cómo estaba de forma y qué ritmos hacía cuando entrenó anteriormente para la misma distancia. Hace resúmenes semanales y mensuales y los compara. Está horas revisando y planificando. Yo creo que eso poco tiene que ver con correr, pero para él parece ser muy importante. Le ayuda a mejorar, dice.
Pero la obsesión de mi amigo no es algo raro. Conozco a varios especímenes corredores adictos a los registros de los entrenamientos. Y uno de ellos puede ser su principal influencia. Es su padre.
Carreras destacadas
abril 2025
mayo 2025
junio 2025
julio 2025
noviembre 2025
Los cuadernos de antaño
El padre de mi amigo empezó a correr en los años 80, “cuando no corría nadie”, dice siempre. Un día fui a casa de mi amigo. Y allí estaba su padre. Como sabe que soy corredor, me habló de sus entrenamientos y de cómo eran las carreras hace algunas décadas. Y entonces se acercó a un armario y sacó una pila de viejos cuadernos que amontonó sobre una mesa.
Allí, escritos a mano, con múltiples anotaciones, garabatos e incluso dibujos, en medio de hojas desgastadas por el paso del tiempo, estaban registrados TODOS los entrenamientos que el padre de mi amigo había hecho desde que empezó a correr; y hasta ahora.
A sus 72 años sigue saliendo a rodar y participa en carreras, y no deja de anotar cada kilómetro que hace. A lápiz, por si tiene que borrar algo. Cuando le digo que eso ahora es más fácil, con los relojes modernos y las aplicaciones, me dice que él no entiende la tecnología actual, pero que está seguro que sus cuadernos son más fiables que la agenda virtual de su hijo.
Repasé con calma algunas de esas páginas llenas de polvo, pero guardadas con cariño. Y me detuve en una anotación escrita con dedos temblorosos que me llamó la atención. Decía así: “Martes, 26 de marzo de 1985. Sensaciones terribles. Un entrenamiento de mie***”