¿Carreras cortas? 5 maneras de echarlas a perder

Por May Luján para carreraspopulares.com

Los 500 primeros metros, a tope

Los 500 primeros metros, son clave. No vayas de manera explosiva. No salgas a tope o lo pagarás. Se trata de contemporizar en estos primeros centenares de metros. No te decimos que vayas a ritmo de tortuga, pero tampoco a tu máximo, o puedes entrar en una situación de falta de oxígeno. Una vez haya pasado el primer medio kilómetro, ya puedes empezar a buscar el ritmo objetivo.


Una recta final de mascado larga

En una carrera corta donde busques hacer marca, el último kilómetro toca soltar todo el fuego que puedas. Pero ojo, muy importante, te vamos a decir una obviedad muy grande: el último kilómetro mide 1 kilómetro. Es decir, que se te puede hacer muy largo y no aguantar. No vayas a un ritmo que no puedas mantener todo el kilómetro. Si te fatigas y no lo puedes soportar, será peor el remedio que la enfermedad. Busca tus fuerzas escondidas, evalúa tu estado y pisa el acelerador, pero con cabeza, sabiendo hasta dónde puedes llegar.

Situarte mal en los cajones de salida

Parece una tontería, pero es clave. Siempre recomendaremos entrar en los cajones de salida con honestidad. Es decir, ocupando el espacio que crees que te toca de manera real. Pero ya sabes, en ocasiones, si entras tarde en los cajones, te toca ponerte muy hacia atrás, y tendrás delante muchas personas con un ritmo objetivo más bajo que el tuyo. Esto hará que estés los primeros minutos haciendo zigzag mientras adelantas a corredores, lo que limita tu ritmo y puede afectarte negativamente. Con honestidad, pero no te sitúes más atrás de lo que te toca.

Ojo a tus pulsaciones

Es ideal controlar tus pulsaciones. En los entrenamientos, irás aprendiendo hasta qué límite máximo puedes llegar. En carrera, las pulsaciones serán una buena referencia. Cuando estés en ese límite, según lo que te quede de prueba, tendrás una referencia de cómo está trabajando tu cuerpo. Piensa que, cuando pasas de tu frecuencia cardíaca máxima, ya no estás trabajando con todo el oxígeno que necesita tu cuerpo y la fatiga, tarde o temprano, aparecerá. Esperamos que sea más tarde que temprano y te dé tiempo a llegar a meta, pero debes controlar esta situación.

Haber calentado poco

En carreras de 10 kilómetros o en aquellas pruebas en las que no vayas a competir, sino a rodar, bien es cierto que puedes usar los kilómetros o minutos iniciales de la misma carrera para que los músculos acaben de calentarse. En una prueba corta, de hasta 6-8 kilómetros en la que quieras ofrecer lo máximo, esto no debería ser así. El calentamiento debe estar hecho previamente. Un buen rodaje, movilidad articular y unas rectas en progresivo harán que estés a tope en la línea de salida.

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