Cuando Jesse Owens competía contra caballos y motos
Por Luis Blanco para carreraspopulares.com
Durante muchos años, en el pasado, el atletismo tuvo una vertiente casi circense, con un elemento ‘freak’, que alcanzó a grandes glorias de este deporte como Jesse Owens. Ya a mediados del siglo 19 se puso de moda en espectáculos con gran afluencia de público que un corredor se batiese a un caballo (montado por un jinete) y el dinero de las apuestas corriese en las gradas o en los aledaños de la pista.
Phineas Taylor Barnum, empresario del mundo del entretenimiento, ya organizaba hace casi dos siglos un ‘show’ en el que un hombre intentaba correr más rápido que un caballo en una carrera bajo la carpa de un circo. Según cuenta la web Ultra Running History de Davy Crockett, el corredor debía recorrer una milla y el caballo dos.
Este tipo de competiciones se sucedieron durante décadas y en ellas participaron muchos atletas de élite. Uno de ellos, como hemos avanzado, era Jesse Owens. Justo en 1936, el año que se convirtió en una leyenda en los Juegos Olímpicos de Berlín, donde ganó cuatro medallas de oro, el medallista protagonizó una peculiar carrera en La Habana, Cuba.
Owens compitió contra un caballo. Él corrió 100 yardas (unos 91 metros) y el caballo 140. Se daba algo de ventaja al humano. El animal tardaba más en arrancar y alcanzar su velocidad de galope, pero rápidamente iba ganando terreno al corredor. El atleta tardó casi 10 segundos, ganó y sacó una distancia de 15 yardas al cuadrúpedo.
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Leyenda sin dinero
Lo más curioso es que fue la primera vez que Owens corrió una carrera como profesional y pudo recibir dinero por ello. Porque las normas olímpicas impedían entonces a los participantes que fueran profesionales. Desde entonces es muy célebre la frase de Jesse Owens justificando haber aceptado un reto de esas características, más cercano al espectáculo y las frívolas apuestas que al honorable deporte de atletismo. “Tengo cuatro medallas, pero no puedes comerte cuatro medallas de oro”, dijo.
No fue la única vez que Jesse Owens compitió contra un caballo para poder ganar algo de dinero. En 1938 repitió la experiencia en Twin Falls, Idaho. La prensa local ha recogido a lo largo de los años aquel acontecimiento que revolucionó la pequeña localidad del oeste de Estados Unidos.
Owens participó en un evento como parte de una feria local. Su fama y su currículo atlético seguían sin proporcionarle importantes cantidades económicas y en aquella época luchaba por ganarse la vida como podía. Además de competiciones como ésta, viajó por todo el país para aparecer en partidos de béisbol o ferias de todo tipo.
Además de competir contra caballos, corrió contra camiones, coches o motocicletas. También desafiaba a los mejores velocistas locales en diferentes ciudades. Les daba una ligera ventaja de unos metros y acababa superándoles y llegando primero a la meta.
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