Suelas de TPU: el futuro de la amortiguación
Por Víctor Cerón para carreraspopulares.com
Así como la aparición de las primeras zapatillas con amortiguación en los años 60 cambió radicalmente nuestra manera de entender cómo debería ser una zapatilla de running hasta el punto en que, hoy, el gran mercado del running no concibe unas zapatillas sin amortiguación (los minimalistas están ahí, sí, pero en comparación son poquitos y no son los que parten el bacalao ahora mismo), hoy vemos cómo el mundo del running parece estar a punto de cambiar de nuevo.
En 2009 la industria petroquímica BASF (se dedican a hacer plásticos de todas las clases, tipos y colores, yo recuerdo tener cintas de casete rodando por casa con el logo de BASF), desarrolló una espuma de poliuretano termoplástico, en forma de bolitas apelmazadas, que tenía unas singulares propiedades mecánicas. A saber: gran capacidad de deformación sin deformación permanente, casi sin efecto memoria, gran capacidad de absorción de energía y sobre todo una gran capacidad para retornar esa misma energía de deformación. Vamos, que era muy blandito, rebotaba un montón y se desgastaba muy poco. Lo llamaron INFINERGY, pensaron: “oye, esto sería un buen material para la amortiguación de una zapatilla” y se lo propusieron a Puma, con quién desarrollaron la primera zapatilla con amortiguación con una espuma de poliuretano termoplástico (que para abreviar llamaremos TPU), y llamaron al componente e-TPU.
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En 2011 antes de lanzar nada al mercado, BASF pone fin a la colaboración con Puma y comienza a trabajar con Adidas, lo que dio lugar a que en 2013 nazca el Adidas BOOST, que se publicitaba como un revolucionario material de amortiguación con una gran absorción de impacto, muy poco efecto memoria y sobre todo una gran reactividad, que te retornaba buena parte de la energía que invertías en cada paso.
Puma, que supo ver lo que se avecinaba, se apresuró a encontrar otro socio comercial con el que poder desarrollar su e-TPU, y estableció un contrato con la americana HUNTSMAN CORP. Con ellos lanzaron al mercado la ‘NRGY’ con sistema de amortiguación e-TPU.
Pero como suele ocurrir con estas cosas, los primeros suelen ser LOS PRIMEROS, y el pez grande se come al chico, y para 2015 Adidas había vendido la friolera de 10 millones de pares de zapatillas BOOST por todo el mundo. Puma, por su parte, viendo el descomunal éxito que estaba teniendo Adidas, vendiendo una tecnología que habían desarrollados ellos primero (esto no es exactamente así, recordemos que la tecnología la desarrolló BASF, ellos sólo pusieron el diseño) decidieron interponer una demanda contra Adidas por robar su diseño bajo patente. ¿Qué porqué no les denunciaron por robar su tecnología, y sólo por el diseño? Pues porque la tecnología era de BASF, así que sólo les podían denunciar por el famoso aspecto de bolitas apelmazadas del BOOST. De hecho, el tribunal falla a favor de Adidas, haciendo perder a Puma su demanda, argumentando que el aspecto de ambas suelas es similar, dado que el aspecto final del producto viene definido por el propio proceso de fabricación (si se fabrica apelmazando bolitas, el aspecto será, invariablemente, de bolitas apelmazadas).
Poco después, como represalia Adidas demandó a Puma por la misma razón, y del mismo modo perdieron en los tribunales.
¿Y ahora, qué?
Pues ahora se empiezan a ver cada vez más marcas osadas, que han visto el enorme potencial de las espumas de TPU, y nuestro querido y viejo amigo el Phylon ve como el tiempo se le agota, como se le agotó a las espumas de EVA al corte, pues hay un gallo más joven y fuerte en el corral.
NOTA DE INTERÉS PARA EL CURIOSO LECTOR
¿Y cuáles son esas marcas? Saucony ha sacado su compuesto EVERUN, que monta en su zapatilla TRIUMPH ISO. Brooks ha desarrollado por su parte, también con BASF por cierto, el sistema DNA AMP, que monta en su modelo Levitate, que es un poco distinta, porque en lugar de ser TPU en bolitas, es como solo una gran bola de espuma de TPU recubierta por una lámina de TPU (sí, es que el TPU es uno de los plásticos más versátiles del mundo, se puede hacer con él casi lo que quieras), y por eso se puede pintar de ese metalizado tan chulo que tiene, cosa que sería imposible en una espuma normal. Pero mi favorita, quizá por aquello del orgullo patrio, es la Joma STORM VIPER II, con su sistema REBOUND 2.0, es sin lugar a dudas la más económica de todas, y rinde al mismo nivel que cualquiera de ellas.