Cosas que NO deberás hacer al cruzar una meta

Por May Luján para carreraspopulares.com

No estar alegre. Cada carrera es una bendición. Es posible que no hayas conseguido tu objetivo, que no te haya salido como querías, pero has podido correr, y la has acabado. Eso ya es para celebrarlo. Si no tienes lesiones y puedes completar carreras, créenos, estás de enhorabuena solo por esa cuestión. Hay mucha gente que no lo logrará. Somos afortunados.

Pegar un sprint final de los que hacen época. A no ser que estés a solo unos segundos de tu objetivo, que vayas a batir tu marca personal o que necesites ir al baño urgentemente, un sprint final en una carrera de varios kilómetros solo rebajará tu tiempo en unos pocos segundos y, sin embargo, te puede poner en serio riesgo de lesión. Tus músculos están desgastados tras la carrera. Exigirles ese esfuerzo final al que no están acostumbrados podría ser forzar demasiado la máquina.

Dejar solo a alguien y no dar las gracias si te han acompañado. ¿Has corrido junto a alguien que te ha ayudado y ha tirado de ti? Pues la meta es el lugar idóneo para agradecerle sus ‘servicios’. Espera a esa persona o dile que entráis juntos. Es el punto donde se consiguen los objetivos, si te han ayudado, es ideal reconocerlo justo ahí con un gesto.

Pararte. Sobre todo si es una carrera con mucha gente. Por una parte, porque puedes entorpecer la entrada de otros compañeros que lleguen con ímpetu. Por otra, porque se pueden formar ciertas colas o tapones si no seguimos avanzando hacia delante.

Entrar con un bebé en brazos. Vamos a ver, aquí lo primero es distinguir y aplicar la lógica: no es lo mismo una carrera popular en una pequeña localidad con unos cientos de participantes que una carrera en una gran ciudad con miles de corredores. La meta es un lugar donde hay mucha gente. Unos entran corriendo, otros levantan los brazos, etc. Siempre puede haber un percance y, aunque sucede pocas veces, puedes caer o chocar con alguien, con el riesgo que eso comporta para el menor, sobre todo si es bebé. Es cierto que hace mucha ilusión, pero pregúntate: ¿qué beneficio le comporta al bebé? No nos referimos aquí a entrar con niños que ya pueden correr por sí mismos cogidos de tu mano. Aunque eso también sería debatible, y en muchas carreras está prohibido en el reglamento por la seguridad del propio niño o niña.

Entrar sin dorsal. Bueno, ni entrar a meta, ni salir ni correr. Siempre debemos, por respeto a la organización y al resto de corredores que sí han pagado la carrera, correr con dorsal y cumpliendo las normas. Pero eso de entrar sin dorsal ya es el colmo de el morro. Llevarte toda la gloria y no haber comprado tu plaza en esa carrera. No.

No coger agua o alimentos en el avituallamiento final. Justo tras la meta suele estar el avituallamiento final. A pesar de que te encuentres bien y pienses que en ese momento no lo necesitas, es importante hidratarse y recargar en ese momento o en los instantes siguientes. Coge el agua y guárdatela para un instante posterior si es necesario.

Ojo con los zig-zags. No está mal, y debes celebrar que has añadido una carrera más a tu palmarés, pero cuidado con abandonar tu trazada en línea recta. Si tienes un ímpetu desbordante de alegría porque llegas al final, no hagas zig-zag para celebrarlo, o podrías entorpecer o chocar con alguien que viene detrás. Lo mismo con tus brazos.

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