Cuando cruzas una meta: cosas que deberías hacer

Por May Luján para carreraspopulares.com

Dar las gracias a quien te ha ayudado a llegar hasta allí. Pero no nos referimos a los momentos de la carrera, sino a la preparación. Muchas veces nos es más complicada la preparación de una carrera que la prueba en sí. Le quitamos tiempo a la familia, a los amigos o al trabajo. Ellos son los perjudicados, y son los ayudantes invisibles de tus piernas. Te cargan de moral y aguantan todos tus kilómetros. Seguro que se merecen un “gracias” cuando cruces la meta.

Felicitar a tu rival. Si tienes la suerte de poder competir para estar entre los primeros puestos, seguro que hay quien te lo pone muy difícil: tus rivales. Bien sea porque acabas delante de ellos o porque acabas detrás, merecen una felicitación por hacerte esforzarte, sacar lo máximo de ti dentro de una sana competición. El atletismo es así, y las carreras, al final, son atletismo.


Foto: Hastphoto
Foto: Hastphoto

Dar las gracias a quien has tenido al lado en esos kilómetros difíciles. A veces te pasará, otras no. Pero en cualquier caso, seguro que en muchas carreras corres junto a otros compañeros una buena serie de kilómetros. Un amigo, una compañero del club, un familiar, o incluso, mejor aún, un desconocido que lleva tu mismo ritmo. Estás compartiendo una serie de kilómetros, pero en realidad estás compartiendo una experiencia vital. Sobre todo si vas a buen ritmo, sois compañeros en la batalla, una simple palabra, una conversación, un gesto o una actitud, te ayudan. Al acabar, vale la pena reconocérselo.

Llorar. Pues claro que sí. Está permitido dejar salir las lágrimas en una línea de meta. De hecho, te vendrá bien. Hay llegadas de carreras especialmente emotivas, de esas que has estado preparando durante kilómetros y más kilómetros, o de esas que, simplemente son un pequeño reconocimiento a que ‘puedes hacerlo’. Soltar unas lágrimas simplemente indica que nos ha costado esfuerzo, hemos trabajado y estamos satisfechos.

Saltar de alegría. Es la reacción más natural. Meta conseguida, pues nos alegramos y levantamos los brazos, saltamos, sonreímos, etc. Cada uno lo que quiera, pero demuestra un poco de énfasis, te vendrá bien para seguir soltando adrenalina.



Entrar de la mano de tu compañero/a No entres tú solo o sola a la meta. Que no se te olvide la persona que llevas al lado. Es un bonito gesto entrar con alguien. Dedícale unas palabras mientras entráis, o mejor aún, entrad juntos.

Buscar a los fotógrafos y dedicarles una buena pose. Eso que no falte, ¡eh! Cuando cruzamos una meta suenan los objetivos de las cámaras. Casi siempre hay algún (o muchos) fotógrafos inmortalizando el momento. Dedicadle una buena sonrisa y una buena pose porque esa foto vale mucho.

Pensar en quien más quieres. Aunque sea un segundito, vale la pena pensar en esa persona que llevamos dentro. Estamos demostrando que somos capaces de esforzarnos al máximo, pues transmitamos ese ejemplo, aunque sea en el pensamiento y la distancia, a quien más queramos: ‘Mira de lo que soy capaz, de cruzar esta meta, pues lo hago por ti, tú también serás capaz de cruzar tus metas’. Muy bonito mensaje que le podemos enviar.

Tocar ese amuleto u objeto especial que has llevado. Mucha gente lleva algún colgante, pañuelo u otros objetos que nos sirven para darnos confianza o dedicarle la carrera a alguien. Pues si el trabajo está cumplido, genial.

Ah, y, por supuesto, cuando cruces la meta, que no se te olvide apagar el reloj GPS, el pulsómetro, la aplicación o lo que quiera que lleves. ;-)

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