Los madrugones del corredor

Por Mario Trota para carreraspopulares.com
A los corredores no nos cuesta tanto madrugar si es para entrenar o para ir a una carrera
A los corredores no nos cuesta tanto madrugar si es para entrenar o para ir a una carrera

No me gusta levantarme temprano. Me va más el refrán ese de “no por mucho madrugar” que el de “a quién madruga”. De hecho, levantarme cuando aún no ha salido el sol (algo que ocurre a menudo en invierno) me deprime. ¿Qué le voy a hacer? Soy más de trasnochar. Por eso me gusta salir a correr a última hora de la tarde o por la noche. Y rara vez salgo a entrenar por la mañana, antes de trabajar. ¡Qué pereza!

Tengo muchos amigos que sí lo hacen. Normalmente por obligaciones laborales o, sobre todo, familiares. No lo entiendo. Me resulta inconcebible. ¿Cómo puedes siquiera estar despierto a las 5.30 o 6 de la mañana mientras haces unas series en un oscuro, frío y solitario parque? En fin, que si los corredores estamos un poco locos en general, los que madrugan, para mí, lo están un poco más.

Pero cuando llega el fin de semana y tengo carrera, ¡la pereza desaparece! ¿Qué tenemos los corredores que cambiamos tanto de un día para otro? A ver, está claro que me encantaría que las carreras fueran siempre a las 12, pero no es lo habitual, sobre todo si hay corte de calles. Y en verano no es lo más recomendable. Pero, aunque esté cansado y tenga sueño, el día de carrera doy un salto para ponerme en pie en el momento en el que suena el despertador. Y me muevo desperezándome entusiasmado mientras me visto y desayuno sin pensar en lo pronto que es.

Dormido pero contento

Una vez en la calle, me da igual que sea de noche (si es el caso). Suelo ponerme música mientras camino hacia el medio de transporte que corresponda. Una vez escuché que para relajarte y llegar tranquilo a una carrera (sobre todo si es una carrera importante para ti) es bueno escuchar una música que te guste y que te evoque buenos momentos. Da igual que sea suave o “cañera”. Yo lo hago siempre. Y ahí me tenéis, madrugando, pero contento para ir a correr. ¿Quién lo diría?

Incluso alguna vez madrugo aunque no tenga carrera. Lo curioso es que suele ser siempre en fin de semana. Porque las personas con las que quedo tienen que correr a primera hora para atender luego compromisos familiares. No es raro que me levante pronto un sábado para ir a entrenar con ellos, sobre todo si toca una tirada larga. Lo más curioso en mi caso es que la mayoría de los fines de semana me levanto antes que entre semana (tengo suerte de no entrar a trabajar muy pronto, eso es cierto).

Muchos amigos que no suelen practicar deporte me miran extrañados cuando les cuento esto. Y eso que no conocen a mis otros amigos ‘frikis’ que madrugan entre semana para correr cuando aún no han puesto las calles. Pero así somos los corredores, ¿verdad?

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Mario Trota
Corredor popular


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