Corredor, la actividad física nos hace más fuertes frente al COVID-19

Por Francisco Gilo para carreraspopulares.com

En general, podríamos decir que la actividad física es buena para nuestro sistema inmune, y que las personas físicamente activas están mejor preparadas ante posibles infecciones. Por ejemplo, el ejercicio físico puede mejorar la respuesta inmune contra la gripe en adultos.

Tanto el virus de la influenza como los coronavirus causan infección del tracto respiratorio que puede conducir a la morbilidad y la mortalidad, especialmente en aquellos que están inmunocomprometidos o que no tienen inmunidad contra los virus.

De hecho, aunque el COVID-19 no debe tomarse a la ligera, la gripe es un problema mucho mayor, pero debido a que es relativamente común y ha existido durante mucho tiempo, no recibe la atención que hacen los nuevos brotes virales.

El COVID-19 da miedo porque es nuevo y todavía no sabemos mucho sobre él. Los virus nuevos siempre dan miedo porque tenemos poca o ninguna inmunidad protectora contra ellos y no tenemos vacunas. Se está trabajando para comprender y desarrollar estrategias preventivas para hacer frente a esta amenaza COVID-19. Sin embargo, las precauciones universales para limitar su propagación son muy importantes en este momento hasta que una nueva vacuna u otra estrategia esté disponible.

Por tanto, se podría decir que las personas deportistas cuentan con más defensas para combatir enfermedades infecciosas como la gripe o el coronavirus y en caso de coger el virus, tener síntomas más leves.

La relación entre ejercicio y sistema inmune no es proporcional

Sin embargo, si la actividad física puede abarcar una gran horquilla en cuanto a la intensidad y cantidad de deporte realizado, debemos advertir que la relación entre ejercicio y sistema inmune no es proporcional, es decir, no por hacer mucho deporte, mejor sistema inmune tendremos. La relación ejercicio e inmunidad, sigue o estaría representado por una curva en “jota”.

Podría mejorar la función del sistema inmune, reducir el cáncer y la incidencia de enfermedades infecciosas

Esta curva nos enseña que una dosis moderada de ejercicio físico podría mejorar la función del sistema inmune, reducir el cáncer y la incidencia de enfermedades infecciosas. Por el contrario, el ejercicio intenso, el sobreentrenamiento o la competición intensa, conllevaría a un estado de inmunosupresión y elevado riesgo de enfermedades infecciosas.

Por tanto, sería aconsejable reducir nuestra intensidad y cantidad de ejercicio, lo cual es lo que estamos haciendo por el confinamiento, pero que después de estos 15 días es lo que deberíamos tener en cuenta.

En definitiva, hacer ejercicio moderado mejoraría nuestro sistema inmune y con ello nos haría más fuertes ante ciertas enfermedades infecciosas, como, por ejemplo, los constipados, gripes y el COVID-19.

SOBRE EL AUTOR

Francisco Gilo
Licenciado en Medicina y Cirugía

www.temasmedicosdiversos.com


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