Cuando estoy lesionado
Por Mario Trota para carreraspopulares.com

Cuando estoy lesionado y no puedo correr, algo cambia dentro de mí. Intentamos no lesionarnos, pero, seamos sinceros, la mayoría (incluidos muchos fisios, que ellos mismos lo reconocen) hacemos las cosas no del todo bien y aparecen las lesiones. Admito que algunas pueden ser fortuitas, claro. Y que en muchos casos no damos importancia a una ligera molestia y forzamos. Y pasa lo que pasa. Con el paso de los años eso ocurre menos a menudo. Quiero pensar que nos volvemos más sensatos. Incluso más pacientes cuando estamos recuperándonos de una lesión.
Soy solo un corredor popular, pero bien aconsejado por un entrenador y un fisio en estos casos. Pero, como ya he dicho en tantas ocasiones aquí, correr es parte esencial en mi vida. Y, aunque no tenga intención de ganar carreras o de mejorar constantemente mis marcas, necesito estar bien el mayor tiempo posible para practicar una actividad que me da salud, alegría y amistad.
Después de una década corriendo más o menos en serio, he aprendido muchas cosas sobre cómo afrontar un periodo de “baja deportiva”. Esto no pretende ser una guía de qué hacer y qué no hacer cuando estás lesionado. Es, como siempre explico en estos textos, una muestra de lo que a mí me pasa, lo que siento y los conocimientos que adquiero. Y seguro que muchos se sienten muy identificados conmigo.
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Lo que he aprendido
- Cuando estoy lesionado, lo primero que hago es parar. Y si noto que es algo más que una molestia muscular pasajera, si uno o dos días después me sigue doliendo incluso al andar, voy al fisio. Hay veces que desde el primer minuto sabes que puede ser grave. Así que, ¿para qué esperar?
- Cuando estoy lesionado, soy obediente. Si el entrenador, el médico deportivo o el fisio me dicen que tengo que hacer ciertos ejercicios o no correr en una temporada, lo hago. Bueno, lo intento. Reconozco que lo que más cumplo es lo de no correr. Hacer ejercicios de fortalecimiento me da pereza. Y los estiramientos se me olvidan. Pero bueno, intento cumplir todo lo que puedo.
- Cuando estoy lesionado, intento ser paciente. No me precipito a la hora de volver a correr. Y tengo una norma que siempre cumplo: si la zona lesionada me genera algún tipo de molestia, por muy leve que sea, cuando camino, ni se me ocurre empezar a correr, aunque sea 5 minutos y muy lento. La experiencia me ha enseñado que el dolor reaparece y con fuerza. Precipitarse y empezar a correr antes de tiempo no hace más que prolongar la lesión y su recuperación.

- Cuando estoy lesionado, ya no me irrito tanto como antes, he aprendido a gestionar ciertas emociones negativas. A veces es frustrante, sobre todo cuando la recuperación es larga. Pero al final te das cuenta de que esa negatividad sólo empeora las cosas.
- Cuando estoy lesionado, no me marco plazos. No pienso en cuál será la primera carrera en la que participe. No me marco objetivos deportivos. Porque si las cosas no van como esperas y la recuperación es más larga de lo previsto, la frustración crece. Ves pasar esa carrera a la que te habías inscrito con tanta ilusión, y la otra que está por llegar, y te sientes cada vez peor. Así que cuando esto lesionado sólo tengo un objetivo: volver a correr.
SOBRE EL AUTOR
Mario Trota
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