Enseña a tus hijos a correr, no a ganar

Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com

Con la popularización del running, muchas madres y padres están empezando a introducir a sus hijos al running. La práctica del atletismo a edades tempranas es una excelente actividad, y más si queremos compartirla con los más pequeños. Correr es un deporte que podemos practicar junto a ellos y a la que podemos sacar mucho partido a la hora de contribuir a su formación deportiva y personal.

Correr es un deporte que tiene una cosa muy buena: se puede practicar en equipo, pero sus mejoras y resultados son muy fácilmente medibles de manera individual. Dicho de otra manera: si tu hijo practica fútbol, la mecánica del juego te lleva inevitablemente a pedirle que marque más goles que el contrario, ya que este es el objetivo del juego. Sin embargo, corriendo, aunque hay un punto de competición cuando corres con los demás, si el niño lo hace bien lo primero que conseguirá es ser mejor cada día, independientemente de si es el mejor de su grupo o llega en el “furgón de cola”.

Por ello, educadores y entrenadores hacen mucho hincapié en que los padres eduquen a su hijos orientándoles hacia la ejecución, no hacia el resultado. Es decir, deben aprender a correr y esforzarse por ser mejores cada día, pero no porque vayan a ganar una carrera sino porque estarán haciendo cada día algo mejor. De la misma manera que si les enseñaras a dibujar el objetivo sería que cada vez controlen una variedad de técnicas mayor, haciendo deporte pasa algo parecido. El éxito es el aprendizaje y conseguir dominar la tarea. Si un niño aprende que su esfuerzo debe centrarse en hacer mejor lo que hace, y le reforzamos cuando cumple con los avances estipulados (dominar la técnica de carrera, conocer cómo se debe efectuar el movimiento de avance, aprender a dosificar esfuerzos...), será más fácil que aprenda a apreciar el deporte.

Por contra, si les enseñamos que el objetivo es el resultado (ser más rápidos que los demás, ganar medallas, subir al podium...), estaremos descuidando una parte muy importante de su formación como deportistas y como personas. Ganar puede suponer un estímulo para algunos niños y en algunas fases de su preparación. Pero usarlo como motivación principal es un riesgo, ya que de no producirse esa victoria, la motivación para seguir entrenando puede decaer y se pueden presentar situaciones de abandono de la actividad.

Nosotros mismos, como corredores, tendemos a dejarnos llevar por la ilusión de ganar algún día una carrera, o de subir al podium aunque sea en nuestra categoría y en la carrera del pueblo. ¿A quién no le hace ilusión ganar? Sin embargo, en un niño o niña que está aprendiendo los valores del deporte, puede ser peligroso centrarse en esa recompensa. Ganar es difícil, es algo destinado para unos elegidos y sólo fruto de un esfuerzo y dedicación completos. Si tiene que ganar carreras porque tiene condiciones y una buena preparación, ya llegarán. Pero a esas edades es más importante construir una buena base para asegurar su diversión y evitar frustraciones innecesarias.

SOBRE EL AUTOR

Chema Martínez Pastor
Corredor Popular


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