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¿Robots en las carreras populares?

Por Adolfo Bello para carreraspopulares.com


¿Robots en las carreras populares? Si llega ese día, quizás sea el momento de colgar el dorsal

Hubo un tiempo en el que las carreras populares eran el refugio de quienes querían desconectar, sufrir un poco, superarse y cruzar una meta gracias a sus propias piernas. Hoy convivimos con relojes que nos dicen cuándo acelerar, zapatillas con placas de carbono que prometen arañar segundos y aplicaciones que planifican hasta el último entrenamiento. La tecnología ya forma parte del running.

Pero... ¿y si el siguiente paso fuera correr junto a robots?

No hablo de robots repartiendo agua en los avituallamientos ni de drones grabando la prueba. Hablo de máquinas humanoides con un dorsal en el pecho, compartiendo el mismo recorrido que tú y yo.

Suena absurdo. También sonaba absurdo hace veinte años que un reloj nos dijera el tiempo de contacto con el suelo o que una inteligencia artificial diseñara nuestro plan de entrenamiento.

La pregunta es incómoda: ¿dónde ponemos el límite?

Algunos dirán que sería un espectáculo extraordinario. Que serviría para mostrar hasta dónde ha llegado la ingeniería. Que atraería patrocinadores, televisión y miles de espectadores. Que incluso los robots podrían marcar el ritmo perfecto para los corredores o ayudar en tareas logísticas.

Todo muy bonito.

Pero las carreras populares nunca han tratado de demostrar quién tiene la mejor tecnología. Han tratado de demostrar quién es capaz de levantarse un domingo a las siete de la mañana para correr bajo la lluvia después de semanas de entrenamiento.

La diferencia es enorme.

Porque un robot no siente nervios antes de la salida. No conoce el miedo a no terminar. No sufre un flato en el kilómetro ocho. No duda cuando aparece el famoso "muro". No celebra una marca personal abrazando a su familia en la meta.

Un robot ejecuta.

Un corredor vive.

Y ahí está la esencia que muchos parecen olvidar.

Si aceptamos robots en las carreras, ¿qué será lo siguiente? ¿Categorías mixtas? ¿Competiciones donde el protagonista ya no sea el atleta, sino la empresa que ha diseñado el mejor algoritmo? ¿Maratones convertidos en escaparates tecnológicos donde el esfuerzo humano pase a un segundo plano?

No sería la primera vez que el deporte sacrifica parte de su identidad en nombre del espectáculo.

Algunos responderán que exagero. Que los robots correrían en una categoría independiente. Perfecto. Pero todos sabemos cómo funciona esto. Primero llegan como exhibición. Después como invitación especial. Más tarde aparecen patrocinadores, retransmisiones y titulares. Sin darte cuenta, el foco deja de estar en el corredor popular para centrarse en la máquina.

Y entonces habrá quien se haga la pregunta más incómoda de todas.

Si un robot corre más rápido, más lejos y nunca se lesiona... ¿qué valor tendrá el esfuerzo humano?

Quizá precisamente ahí resida la respuesta; porque nadie llena las calles para admirar la perfección, las llena para aplaudir a quien lucha, se equivoca, se cae y vuelve a levantarse. Eso es lo que convierte al deporte en algo emocionante, no la velocidad, no la precisión, no la inteligencia artificial, la imperfección humana; así que lanzo la pregunta.

Si dentro de veinte años la organización de tu carrera anuncia que diez robots compartirán la salida con los corredores populares, ¿te parecería una evolución lógica... o el principio del fin de las carreras tal y como las conocemos?

Ahora te toca a ti: ¿Compartirías el asfalto con un robot o crees que hay espacios que deberían seguir siendo exclusivamente humanos?


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