Zatopek, un mito inmortal

Por Kike Nieto para carreraspopulares.com
Zatopek destacó sobre todo por su éxito en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952
Zatopek destacó sobre todo por su éxito en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952

Emil Zatopek es, sin duda, uno de los mitos del atletismo mundial, considerado por muchos el atleta más completo que ha habido nunca, pero también una persona con una historia muy curiosa e interesante. En cuanto a sus logros olímpicos, baste decir que tiene en su haber 4 medallas de oro y una de plata. Y sobre todo el hecho de ganar el oro en 5.000, 10.000 y el maratón en Helsinki 1952, le garantizan una plaza como el fondista más versátil de la historia.

Sin embargo, su carrera atlética comenzó de casualidad y un poco contra su voluntad. El joven Emil trabajaba de aprendiz en la fábrica de zapatos Bata, en lo que entonces se llamaba Checoslovaquia. En una ocasión le obligaron a correr en uno de los días de celebración de su fábrica, y el resto es historia: quedó segundo y, como se suele decir, le picó el gusanillo
El nombre de Zatopek, la Locomotora Humana, está íntimamente ligado al olimpismo.

Su primera participación olímpica fue en Londres 1948, y allí obtuvo la plata en el 5.000 y después, en la prueba de 10.000, pulverizó las expectativas al lograr no sólo el oro y el récord olímpico imponiéndose a los favoritos, sino sacar un margen de nada menos que 48 segundos a la medalla de plata.

De todas formas, por lo que pasó a la historia fue por su triplete en Helsinki 52. En Helsinki se consagró logrando algo imposible hoy en día. De entre las tres victorias, la que más llama la atención es la del maratón, porque tenemos que considerar que era el primero que corría, algo así como una prueba para él. Y logró ganarlo y con record olímpico.

Cuenta una anécdota su principal rival y favorito para la prueba que ilustra cómo fue la carrera: parece ser que al paso por el kilómetro 20, Zatopek le preguntó su opinión sobre el ritmo que llevaban ellos dos en cabeza. El otro corredor, para intentar asustarle, le dijo que iban lentos. A esto Zatopek respondió con ingenuidad que estaba de acuerdo y aumentó el ritmo para acabar la prueba en solitario. Después, cuando llegó al estadio, declaró que el maratón le había parecido algo aburrido, de hecho se puso a hablar con los periodistas que seguían la prueba en una furgoneta mientras corría los últimos kilómetros.

En lugar de la celebridad que le correspondía tras retirarse, la vida de Emil Zatopek guardaba alguna sorpresa cuando dejó el atletismo profesional. Si consideramos el contexto histórico, su retirada coincidió con una época de mucha agitación política que culminó en la primavera de Praga en 1968. Zatopek apoyó esta rebelión, y tras su fracaso se le retiraron sus honores y le fueron encomendados trabajos poco considerados, como trabajador en minas de uranio o basurero. Cuentan que incluso como basurero la gente le reconocía, salía a ayudarle y le aplaudía. Tras la caída del comunismo fue rehabilitado y le concedieron los reconocimientos que merecía. Murió en el año 2000 a los 78 años de edad.

El estilo de Zatopek corriendo era poco ortodoxo
El estilo de Zatopek corriendo era poco ortodoxo

Sus peculiares entrenamientos

En cualquier caso, la aportación de Zatopek al atletismo es enorme, porque aparte de sus marcas introdujo una forma diferente de pensar y entrenarse. Hay que considerar que cuando estaba en la cumbre de su carrera estaba en el ejército y no dejó de cumplir con sus obligaciones. Su filosofía del entrenamiento se basaba en hacerlo mucho más duro que la competición, de tal forma que así podía tomarse el día en que se jugaba la carrera casi como un descanso.

Son famosas sus 100 repeticiones de 400 metros, los cambios de ritmo que después reproducía en carrera y que destrozaban a sus rivales o sus entrenamientos con botas militares por la nieve. Su filosofía se concentra en la frase de que correr consiste en ser rápido y tener resistencia, así que se debía entrenar rápido para ganar velocidad y repetirlo muchas veces para conseguir resistencia.

Todo esto lo hacía con un estilo que era, cuando menos, poco ortodoxo. Parecía un molino, moviendo la cabeza y las manos de forma rápida y desacompasada. Pero era efectivo y además, como declaró en una ocasión: “No es gimnasia rítmica ni patinaje artístico”. También dijo que aprendería a tener un mejor estilo cuando “se juzguen las carreras de acuerdo a su belleza”
Además, desde una perspectiva humana, tenía una personalidad arrolladora, hablaba seis idiomas y era muy simpático, hasta el punto de que algunos competidores de quejaba de que hablaba demasiado en las carreras. Ya hemos comentado que pasó la segunda mitad del maratón olímpico de 1952 hablando con periodistas, porque estaba aburrido.

Sin duda, con Zatopek se rompió el molde y no volverá a haber nadie como él, pero también es cierto que sus aportaciones al atletismo, sobre todo como innovador en métodos de entrenamiento e inspiración para corredores profesionales y populares, le convierten en un mito inmortal.

SOBRE EL AUTOR

Kike Nieto
Corredor de Historias


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