Atletas que debieron pasar a la historia: Albin Lermusiaux
Por Chema Martínez Pastor para carreraspopulares.com
En el episodio de hoy de “Atletas que debieron pasar a la historia” está protagonizado por un francés que podríamos decir que tuvo cerca la gloria, pero que se equivocó en las decisiones que tomó a la hora de elegir competiciones. Su mayor logro, por el que no será recordado, fue llegar a encabezar la prueba del primer maratón de los modernos juegos olímpicos. Sí, el que ganó el griego Spiridon Louis . Este sí pasó a la historia. Pero, si no llega a ser por el destino, tal vez debió ser el nombre de Albin el que todos recordáramos hoy en día.
Albin Lermusiaux se presentó en aquellos primeros juegos, con el aval de haber sido campeón francés de cross y de la distancia de 1.500 metros. Por aquella época, recordemos, los participantes en los juegos olímpicos tenían que ser, obligatoriamente, amateurs. Y, a diferencia de cómo se celebran ahora, la organización de cada atleta era más anárquica, más improvisada. Lermusiaux se presentó a la gran cita intentando ser campeón en cuantas más distancias mejor. En la primera manga de los 800 metros dominó sin rival con un tiempo de 2:16.6. La final debía disputarse tres días después, sin embargo decidió reservar fuerzas para el maratón, que debía celebrarse un día después de la final de los 800.
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No hay registros de carreras de distancia similar al maratón de Albin, pero es de suponer que tenía mucha confianza en esta prueba, que se iba a celebrar por primera vez en la historia. Posiblemente consciente de lo que esa prueba iba a significar en el futuro, el atleta francés decidió jugárselo todo a esa carta. La final del 800 fue ganada por el australiano Teddy Flack, con un tiempo de 2:11, bastante lejanos del tiempo que Albin realizó en su calificación, aún así no sabemos qué habría pasado si hubiera disputado esa prueba con intención de ganarla.
Lermusiaux debió ser un tipo impulsivo, ya que en su participación en la carrera de los 1.500 le sucedió algo parecido a lo que más tarde le iba a pasar en el maratón. Salió en cabeza, y se puso a dominar la prueba durante las primeras tres vueltas. Sin embargo, en la última las fuerzas le fallaron y fue adelantado por dos atletas más (de nuevo Teddy Flack se llevó la victoria). Esa sería su única medalla en unas olimpiadas. En realidad, ni siquiera fue así, dado que en esos inicios, tan sólo el ganador (plata) y el segundo (bronce) se llevaban metal a casa. Sólo de manera retroactiva, cuando el COI decidió instaurar la medalla de oro para el ganador, y reservar la plata y el bronce para el segundo y el tercer clasificado, apareció en los listados el bueno de Albin.
El primer maratón de la historia
Si por algo deberíamos recordar hoy a este corredor francés (que tampoco) sería por haber sido el atleta que encabezó los primeros 20 kilómetros del primer maratón de la historia.Lo cual tenía su mérito, aunque sólo participaron 17 atletas en la prueba. Albin salió haciendo lo que mejor sabía: ponerse delante. En el kilómetro 20, tanto el calor como el terreno pedregoso hacían sus estragos en los corredores, y algunos de ellos comenzaron a retirarse. Albin Lermusiaux se paró a darse unas friegas de alcohol, momento que aprovechó (¡adivinad!) teddy Flack para arrebatarle la cabeza de carrera. Sin embargo, el australiano también acabaría retirándose para dar paso al final apoteósico que todos hemos escuchado con Spiridon entrando como un héroe al estadio. La carrera para Albin acabó en el kilómetro 30. Finalmente, 7 de los atletas que tomaron la salida (13 griegos, un húngaro, un francés, un australiano y un estadounidense) acabaron retirándose y el que entró en tercer lugar fue descalificado por hacer parte del recorrido subido a un carro.
En definitiva, la dureza del maratón se llevó por delante lo que podría haber sido la cita de Albin Lermusiaux con la historia. No sabemos mucho más de él porque no pasó a la historia, muriendo a la edad de 66 años a principios de los cuarenta. No sabemos, entonces, si siguió lamentando sus decisiones.. ¿Qué habría pasado si hubiera guardado fuerzas con una estrategia más conservadora en carrera? o ¿qué habría pasado si hubiese competido en la final del 800? ¿Y si hubiera corrido de otra manera en el 1.500? Ya es demasiado tarde para investigarlo, pero parece que la carrera que le llevaba al Olimpo estuvo cargada de malas decisiones.