¿Es mejor aplicar frío o calor en las lesiones?
Por Rubén Gadea para carreraspopulares.com
Es una duda que va más allá de los deportistas. Seguro que te ha pasado más de una vez, tanto a la hora de cuidar una lesión en casa como a la hora de aconsejar a alguien sobre lo que tiene que hacer. En una lesión ¿me tengo que aplicar frío o calor? Es una de las terapias más extendidas, ya que su aplicación en casa es tan sencilla como disponer de elementos que podamos calentar o enfríar para colocar sobre una zona dolorida o lesionada.
Si todavía tienes dudas o quieres comprobar si lo estás haciendo bien, te recomendamos que sigas leyendo estas indicaciones de nuestros amigos de Sanus Vitae:
Efectos del frío y del calor
Como siempre, lo primero que necesitamos para sacar el máximo partido a ambos tratamientos es conocer qué efectos provocan en nuestro cuerpo. De esta manera, y en función de los síntomas que queramos tratar, tendremos la respuesta correcta a nuestras dudas.
Carreras destacadas
octubre 2026
noviembre 2026
diciembre 2026

La primera indicación es que el calor provoca un efecto más profundo y duradero que el frío, por lo que se aconseja para procesos dolorosos crónicos. Es decir, para lesiones que requieran un tratamiento y unos efectos más a medio plazo. En cambio, el frío provoca una mejora de la inflamación y el dolor de forma más intensa pero menos duradera, por eso se recomienda en procesos dolorosos agudos y que requieran una reducción de inflamación rápida. El frío es más habitual dentro de las 24-48 horas de tratamiento de una lesión, y deja de usarse cuando ha pasado la fase inflamatoria.
El calor tiene un efecto vasodilatador, lo que provoca que, al aplicarlo, se aumente el aporte sanguíneo en la zona tratada. Por eso, si se trata de recuperar afecciones a las estructuras musculo-esqueléticas (por ejemplo una microrrotura muscular o un esguince de ligamentos), es lo recomendable. Aumentar la presencia de sangre significa tener más oxígeno y nutrientes que ayudarán a la mejor recuperación.
El frío, por el contrario, es vasoconstrictor. Por eso se debe usar si no hay lesiones estructurales y, por el contrario, aparecen hematomas o edemas. El frío ayudará a reducir la presencia de sangre acumulada que pueda producir dolor en la zona.
Como norma, debemos aplicar calor en lesiones donde queramos acelerar procesos (por ejemplo, regenerar un músuclo dañado) y el frío cuando queramos frenar un proceso, como infecciones o inflamaciones agudas. El calor mejora la movilidad, la elasticidad y el rango articular; el frío causa contracción, potencia muscular y rigidez articular. Podríamos decir que el frío es un elemento antiálgico, antiedemático e incluso anestésico, pero no reparador, mientras que el calor produce alivio sensorial, es descontracturante (con ello también antiálgico) y regenerador.
Por ello, el calor se recomienda para lesiones donde se haya producido degeneración de los tejidos, como previo a la actividad para aumentar la elasticidad y para aumentar el oxígeno y los nutrientes de nuestros músculos. En cambio, el frío para dolores recientes agudos, inflamación ósea (no muscular), en traumatismos con edema y como recuperador del estrés sufrido por un ejercicio intenso. Pero no es recomendable en lesiones con afectación de los tejidos como roturas.
SOBRE EL AUTOR
Rubén Gadea
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador.
www.sanusvitae.es
Buscador de noticias
Articulos relacionados
¿Cuándo es el momento indicado para ir al fisio antes de un maratón? ¿Es recomendable ir la semana previa? Carmen Sanz, de Fisioterapia Bando, contesta a nuestras dudas.
Las lesiones de las partes activas, la musculatura, sobrevienen a pesar de ya estar en forma.
¿Qué efectos tienen el frío y el calor en nuestro cuerpo? Y, ¿cómo los debemos aplicar ante un dolor o una lesión? Nos lo explica Rubén García.
El frío puede ser tu aliado a la hora de recuperarte de determinadas lesiones. Eso sí, siempre y cuando lo apliques correctamente y en los momentos que sea necesario. No improvises con esas cuestiones. Ramón Punzano nos explica qué el la crioterapia.
Nuestra fisioterapeuta Carmen Sanz nos cuenta los detalles de cómo podemos protegernos ante lesiones en los tendones. Las más frecuentes son las del Aquiles y el rotuliano. Quien las ha tenido alguna vez puede atestiguar que, en este caso, mucho mejor prevenir que curar.
La Rehabilitación Acuática, una herramienta muy útil en el tratamiento del corredor. Por Francisco
Cuando un corredor siente apatía en un momento de su vida deportiva, realmente ¿hemos pensado en la posibilidad de que nuestra actividad física sea excesiva y contraproducente y que hayamos caído en un sobreentrenamiento? Fco. Gilo nos da las claves.
También te puede interesar
Aparte de su función meramente nutritiva, los denominados alimentos funcionales ejercen sobre nuestro organismo un efecto beneficioso. Algo muy positivo para los deportistas en general, y los corredores en particular.
La relajación es importante porque permite al cuerpo y a la mente salir, aunque sea temporalmente, del estado de tensión y alerta. No significa estar siempre tranquilo ni evitar los problemas, sino aprender a recuperar el equilibrio después de momentos de estrés.
Como si de la criptonita a Superman se tratara, la fascitis es la lesión que más trae de cabeza a los corredores. Además, en verano es cuando más propensos somos a sufrirla. ¿Sabes a qué se debe? Te lo contamos, así como consejos para prevenirla.
Descubre si usar chanclas después de correr puede perjudicar tus pies. Un podólogo explica los riesgos, beneficios y el mejor calzado para recuperarte tras el entrenamiento.
Ojo, runners. Cada minuto que corremos bajo el sol en verano afecta a nuestra piel. Sabemos actuar contra el calor pero, ¿sabemos protegernos eficazmente del sol? Fco. Gilo nos expone los problemas que podemos padecer y sus soluciones.
Las más vistas
La acumulación excesiva de grasa en el abdomen, alrededor de la cintura, no solo debería considerarse como un problema de estética. La grasa abdominal conlleva numerosos efectos nocivos para nuestra salud en general y deben tomarse las medidas adecuadas antes de que sea demasiado tarde. Algunos trucos para conseguirlo.
Los corredores somos así. Aunque no nos guste madrugar, aunque detestemos levantarnos temprano los fines de semana, si se trata de ir a correr, todos los males desaparecen a la primera zancada, ¿verdad? Mario Trota nos cuenta su experiencia.
Ya está todo el trabajo hecho. Has entrenado, has madrugado, te has puesto el dorsal y estás rodeado de corredores que van a hacer el mismo trazado que tú, cada uno con sus objetivos. ¿Y ahora, qué? ¿En qué piensas cuando te pones en una línea de salida?
Entre una carrera y la siguiente también hay tiempo para descansar y cambiar de rutina. Ideas para combinar recuperación, vida social y ocio en semanas menos exigentes.
Qué hacer entre dos carreras cuando no quieres vivir pendiente del cronómetro
Descubre cómo elegir tu próximo objetivo de running según tu nivel, distancia, tiempo disponible y motivación.
Cuando empecé a correr, nunca imaginé que acabaría tan pendiente de los números. Al principio me bastaba con salir a sumar kilómetros y volver a casa con esa mezcla de cansancio y satisfacción que cualquier corredor conoce. Después llegaron el ritmo medio, las pulsaciones y el desnivel.